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Caja portatestigos con baja recuperación
Testigos con pérdidas de recuperación
Caja Porta testigos con 100% de recuperación
Testigos con buena recuperación (100%)

Dos cajas portatestigos de sondajes o pozos de perforación; una máquina, herramientas y aditivos de perforación; dos perforistas; 4 auxiliares de perforación y mucho “punche”, “camiseta”, “trabajo en equipo”, “proactividad”, “actitud y aptitud para la rudeza del trabajo en las condiciones más extremas y adversas”. Las actividades de perforación exploratoria continúan teniendo esa perspectiva que sigue vigente en nuestro ADN para aquellos que hemos tenido la suerte de estar en proyectos de perforación que hoy en día se han convertido en algunas minas muy productivas.
También podemos observarlo desde otra perspectiva: Dos cajas portatestigos, dos contenidos de información, dos historias que involucran estrategias operacionales y técnicas de perforación. Dos situaciones que pudieron variar las cifras del presupuesto, los planes de los programas de perforación, la permanencia de los perforistas que en ocasiones pueden desfilar tratando de encontrar soluciones, o la permanencia misma de la empresa contratista, para abrir paso a otra, como efectivamente sabemos que ocurren cuando los programas de perforación se complican y en el intento de buscar soluciones se termina optando por tomar los servicios de otra empresa. Totalmente válido, nada que objetar.
Pero veamos que pueden decirnos estas dos cajas portatestigos. En una bandeja de capacidad de almacenamiento de 3 metros, tenemos un sector perforado de 8.3 m con 1.4 m de recuperación, es decir solo el 25% de recuperación. Mientras en la segunda caja tenemos 1.4 m de sector perforado con 1.4 m de recuperación, lo cual significa el 100%. Todo esto sucede en una zona de alto interés geológico. La primera supone una gran pérdida de información en tanto en la segunda se cumple con el objetivo de recuperación y en consecuencia de la información de las secciones perforadas al 100%. Si observamos con detenimiento las muestras, podemos obtener indicativos de las prácticas de perforación empleadas. Es totalmente factible hacer deducciones que luego se pueden corroborar con la descripción obtenida en forma observacional o revisando la estrategia y las técnicas operacionales empleadas.
En estas cajas podemos observar formaciones duras a muy duras, muy abrasivas, fracturadas a muy fracturadas, de alta permeabilidad, (pozo sin retorno de fluidos), con secciones friables. También podemos observar las formas de cada tramo de roca para reconocer si se encuentran en su estado “menos inalterado” o en su estado “muy alterado”, producto de las técnicas de perforación empleadas, como cuando se produce la destrucción o molienda de los testigos y la provocación no intencional de una zona inestable ocasionado por el fracturamiento mecánico de las formaciones.
En este tipo de situaciones, nada tienen que hacer las intenciones o las voluntades, por tanto, las sanciones pierden la naturaleza de convertirse en acciones correctivas.
Cuando hablamos de realizar cambios y ajustes a implementar para enfrentar estas condiciones de terreno, estamos hablando de estrategias y técnicas de perforación, donde podemos encontrar las claves o las soluciones para manejar estos factores y variables que nos imponen las condiciones geológicas de las formaciones.
Estas cajas portatestigos también nos pueden sugerir la necesidad de implementar instrumentaciones adicionales de lectura para los perforistas; algo que los fabricantes de equipos están incluyendo en las modernas máquinas de perforación. Asimismo, la situación nos plantea la necesidad de capacitar al personal técnico para la interpretación de los indicadores de la performance operacional (que no solo se encuentran en los instrumentos) y en consecuencia para el accionamiento o ajuste oportuno, considerando los rangos de operatividad eficientes.
¿Cuáles son estos rangos?
No todas las respuestas se encuentran en los manuales, aunque significan un buen punto de partida. Para cada situación es posible la implementación de soluciones diferentes; sin duda, esos recursos son posibles de ser encontrados en las habilidades desarrolladas por el personal propio y personal tercero.
¿Cómo gestionarlos?
Eso forma parte de la estrategia que hoy se puede conseguir en el mercado como una especialización que puede ser aprovechada por cualquier empresa minera o contratista.
¿Que más nos pueden decir estas cajas portatestigos?
Los tiempos y los recursos empleados; los costos que fácilmente pueden contabilizarse en unas buenas decenas de miles de dólares, especialmente cuando los pozos se pierden sin lograrse los objetivos y alguien los tiene que asumir; así mismo la oportunidad de información contenida en cada tramo de perforación puede ser realmente inapreciable.
Sin embargo, las soluciones pueden llegar de diferentes lados. Lo importantes es realmente buscarlas no simplemente decirlas; implementarlas y posteriormente estandarizarlas convirtiendo este procedimiento en un innovador sistema de gestión de procesos operacionales en perforación diamantina y múltiples aplicaciones de perforación.
Por: César Meléndez Ramos |Consultor en Perforación Diamantina (Artículo publicado en Mundo Minero AÑO XXXIX N° 366).

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